Mi GUERRA contra una MAFIA VIETNAMITA (parte 2)

la mafia vietnamita de las compañías de inglés

Las mentiras y las amenazas de mis empleadores cuando era profesora de inglés en Hanoi terminó en una declaración solitaria de guerra contra una MAFIA VIETNAMITA, con fachada de empresa.

En el pasado post, ya les había contado que Elink Vietnam – la compañía de enseñanza de inglés con actitudes mafiosas-, me pagaba parcialmente, cuando y como a sus dueños les diera la gana, haciendo caso omiso a las fechas establecidas en el contrato. Es más, sin importar ni una palabra del contrato.

La espera por mi pago empezó en diciembre de 2017 y, aunque me habían prometido que sería cosa de un mes, enero finalizaba nuevamente con mis cuentas a medias. El retraso solía ir precedido por bombardeos de mentiras, sus principales armas. Yo, aún no me arriesgaba a atacar a esa mafia vietnamita. Pero la paciencia se acabó.

“No trabajo hasta que me paguen”

Como ya era 22 de enero y no recibía el pago que, según el contrato, debía llegar completo el 15, anuncié que paraba todo hasta que me dieran el monto exacto. Inmediatamente, me prometieron que el 25 de enero esa cifra estaría en mi cuenta. Es decir, 10 días más tarde de lo que establecía el contrato.

contrato de elink vietnam
En esta parte estaba especificada la fecha de pago. Un saludo a la bandera, por supuesto.

En efecto, y por obra de arte, el dinero llegó (¡Por fin completo! ¡Aunque fuera 10 días tarde!) pero la confianza estaba rota. Nunca pude volver a creer en su palabra.

Aparte del nefasto precedente, se acercaba el Año Nuevo Lunar, la fiesta más importante en Vietnam. Esta tendría lugar durante la fecha de pago, lo que obviamente me preocupaba porque significaba que tampoco se cumpliría en febrero.

Por eso, insistí en que me dieran una fecha concreta. Me dijeron que antes del 12 de febrero recibiría mi sueldo… así que decidí esperar.

Nuevo truco de esta mafia

Seguía con el estrés de que me hicieran alguna jugada de nuevo. Vivía a la defensiva en Vietnam, lista para pelear en cualquier momento con gentuza de este tipo, lo cual era bastante agotador. La situación no me permitía organizar mis gastos porque si me endeudaba, tal vez no podría pagar a tiempo. ¡Estaba harta!

El 10 de febrero revisé mi cuenta. El pago había llegado, en efecto, pero como era ya costumbre, NO ESTABA COMPLETO.

“Las deducciones de los profesores”

Ese mismo día me dijeron que, debido a que no me habían cobrado aún el precio de sacarme el Permiso de Trabajo, y otros temas de visas y papeleo, me lo habían deducido directamente de mi sueldo.

El mismo día en que lo hicieron, me notificaron, claro (y porque pregunté). Lógico, lo más “serio” de esta vida. Pedí las referencias exactas de qué correspondía a qué. No podían dármelas porque la oficina contable “ya estaba cerrada debido a que se acercaban las festividades”.

Por supuesto, estaba histérica. O sea, había esperado tres meses a que me pagaran completo y ellos no podían esperar ni un mes a hacerme los tales descuentos????? Qué falta de respeto, de tacto, de todo!!!

Si me tenían que devolver algo, lo harían después del 1 de marzo del 2018 porque, si lo hacían en esas fechas, era “mala suerte”, de acuerdo con las “costumbres vietnamitas” (¿o de la mafia vietnamita, mejor?).

Había muchas tradiciones del Año Nuevo que yo respetaba, como la del “dinero de la suerte”. Sin embargo, la mafia vietnamita llamada Elink Vietnam las usaba como resultara más conveniente.

El mail en el que me anunciaban lo anterior, finalizaba diciendo: “Según la tradición vietnamita, evitamos decir información de mala suerte o relacionada con problemas de trabajo o de cualquier tipo, en los días de Año Nuevo”. ¡Viva el cinismo!

Traducción: “No se queje porque es de mala suerte”. Desgraciados.

También es tradición vietnamita pagar todas las deudas antes del Año Nuevo, para no tener más en el nuevo ciclo pero, por supuesto, esa no le convenía a la mafia vietnamita.

Al fin, ¡basta!

Como aproveché para visitar Laos durante las festividades de Vietnam (que tenían lugar al tiempo que el Año Nuevo Chino), decidí esperar a marzo, como ellos decían.

¡Necesitaba tanto esas vacaciones! Requería urgentemente dejar de verles la cara a esos ineptos. Dejar de leer sus mensajes, de soportar su farsa: debía alejarme de esa gente tóxica.

Volví a mis clases. 1 de marzo, 2, 3… Era hora de pelear, y en serio. Era imposible confiar en esos mitómanos.

El 5 de marzo anuncié que dejaba de trabajar de nuevo, hasta que obtuviera algún tipo de explicación.

Entonces, y en vez de reaccionar decentemente, la mafia vietnamita me amenazó.

“Sigue trabajando o te expulsamos de Vietnam”

La persona que enviaba los horarios de las clases cada semana me puso el siguiente mensaje (traducido):

“He perdido demasiado tiempo haciendo el Permiso de Trabajo para ti y tenemos todo el derecho de tomar todas las decisiones relacionadas contigo mientras estés en Vietnam”.

“Todas las decisiones relacionadas contigo mientras estés en Vietnam”?????

Cuando le pregunté que me repitiera el mensaje, para comprobar si efectivamente me estaba amenazando, continuó:

“No estoy diciendo que tenemos el derecho de pagarte tarde. Tu dinero es tu dinero. Pero si cometes algún error trabajando, tenemos el derecho de reportarte al Departamento de Migración”.

Elink, la mafia vietnamita
La mafia vietnamita era, encima, cínica a morir

Después de las amenazas, me fui a quejar con el títere inglés que supuestamente coordinaba a los profesores. Él me dijo que habló con la vietnamita que me amenazó y que eso en ningún momento constituyó todo lo que yo estaba diciendo. Pero ella no contaba con que yo tenía todo por escrito. Nada podía hacer para negarlo.

El títere me mandó la razón de que los capos de la mafia vietnamita me daban una semana para “reflexionar” y decidir si quería, en efecto, seguir o no. Yo, lo único que le dije era que sin pago, no tenía nada que pensar.

Por supuesto, pasó la semana y ni una palabra del salario. Así que el día que había vencido la semana, me preguntó si ya había tomado una decisión. Lo único que respondí fue: “¿Hay pago? No, ¿verdad? Entonces, la respuesta está más que clara”.

“Muchas gracias por todo mientras estuviste aquí”, respondió ese bueno-para-nada. Ni una palabra del pago. La  guerra era inevitable, pero ellos nunca se habían enfrentado a una mujer santandereana. Sabrían de qué somos capaces por acá.

(EL DESENLACE DE ESTA GUERRA CONTRA LA MAFIA VIETNAMITA SIGUE EN LA PRÓXIMA ENTRADA)

2 thoughts on “Mi GUERRA contra una MAFIA VIETNAMITA (parte 2)

    1. Jejeje tranqui, hoy lo dejo listo pa’ publicar esta semana!!! Pero te adelanto algo: no creo que se olviden de mi nombre 😂😂😂

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