Siete motivos que te convencerán de viajar lento

¿No te ha pasado que tomas vacaciones de un par de semanas y al regreso estás más cansado que antes? ¿O que debes permanecer en un sitio que no cumplió con tus expectativas porque tienes todo comprado? ¿O que quieres quedarte más pero debes volver en una fecha específica? Pues viajando lento no tienes estos problemas.

Van casi dos meses desde que inició esta aventura por Asia sin tiquete de regreso, aunque en tan poco tiempo he podido notar la diferencia abismal de viajar sin afanes frente a la restricción de regresar cuando se acaban los días libres (o sea, cuando tienes otras obligaciones que cumplir).

Aún tengo una única preocupación -solo una, respecto a la infinidad que cargaba en mi “vida pasada”- que es cómo financiar el recorrido cuando se acaben los ahorros… Pero bueno, también he aprendido a dejar que suceda el dicho preferido de las mamás en Colombia: “Dios proveerá”. O también: “Mija, lo que es pa’ uno es pa’ uno“. ¡Cuánta sabiduría! El camino irá mostrando qué hacer.

¿Pero por qué defiendo tanto este ritmo al viajar?

1. Flexibilidad

¿Te gustó demasiado un sitio y sientes que deberías terminar de disfrutarlo como se debe? Pues viajando lento, se puede. ¿Pensaste que un lugar valdría demasiado la pena y cuando llegaste, no conectaste con él? Te vas, no hay que esperar el tiquete de vuelta. ¿Por el camino te contaron de lugares no planeados que valía la pena descubrir? ¡No tienes nada que te impida pisar ese suelo!

¿Quieres compartir más tiempo con nuevos compañeros de viaje? Siempre puedes adaptar tus itinerarios. Todo se puede viajando lento… ¡todo! Porque comprendes que poder o no poder hacer lo que quieres está en tu cabeza.

2. Descubrir a los locales

Por correr a visitar absolutamente todo, nos perdemos de buenos momentos que no siempre están en sitios turísticos y entre turistas. Aprender de lo local, comer como local, vivir como local también es importante para conocer la cultura. Ir a la universidad con alguna persona de la ciudad, escuchar cómo es su rutina, entenderla, auto-invitarse a una boda local…  aporta mucho más que visitar un monumento famoso para tomarse una selfie.

Dicen que lo malo de una fiesta inmensa al lado de la casa es… que no te hayan invitado. #Battambang, #Camboya. 5 am. Nos levantaron a todos los del hostal con el ruido de la famosa #boda (imagínense esa #música a todo volumen retumbando en los oídos) y pensé que a las 10am se había acabado pero NO!!! Era solo una pausa!!! Así que tampoco iba a ser posible dormir durante el día. Conclusión!!! Decidí unirme a la #fiesta. Me paré en la puerta a chismosear cómo funcionaba la cosa y terminaron invitándome a entrar y estar con ellos. Aprendí que en una boda brahmánica este símbolo de cortarse el pelo quiere decir cortar con el pasado para empezar una nueva vida. Se rotan todos los familiares, actúan como peluqueros y se toman su respectiva foto (cual familia rotándose a los novios para bailar el vals en #Colombia). Luego se me acercó el abuelo del novio a explicarme el símbolo y un poco de su vida (mientras muchos me hacían señas con la mano para que yo también fuera a cortarles el pelo, lol). Se veía emocionado! Se excusó varias veces por su "mal inglés" (en serio se le entendía, no era para nada malo), y luego terminó contándome que estudió un poco el idioma en el colegio pero no volvió a practicar desde los años 70, cuando tuvo que dejar los estudios para irse al campo, como lo ordenaba el régimen del temible Pol Pot. Desde entonces, vive en Kamping Puoy, zona rural, y estaba en la ciudad por el magno evento. El trasnocho se convirtió entonces en una excusa para camuflarme como una más en una ceremonia muy de ellos. Será esta la verdadera #Camboya??? Qué emoción!!! 😊😀 #viajar #viajes #viejaqueviaja #Asia #southeastasia #travel #instatravel #travelgram #video #instago #solotraveler

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3. Descansar del viaje dentro del viaje

Y de nuevo, de tanto correr, terminamos cansados de las propias vacaciones. Claro, porque como hay que verlo todo a las carreras (quién sabe en qué momento se pueda regresar), al final terminas sin ánimos para mover un dedo. Pero viajando lento eres TÚ quien toma las decisiones sobre TU agenda. ¿Por qué no descansar hoy, y pasar haciendo pereza todo el día en la cama? Nadie lo impide. ¿Piscina y mañana seguir visitando? Se puede. ¿Playita, hamaca, comida? Hacer realidad la vida soñada. Conocer y descansar a voluntad… ¡Qué maravilla!

4. Desprenderte de lo que pesa, y conservar lo valioso

Viajando lento te das cuenta de que en serio se necesita tan poquito para ser feliz!!! Y no es solo el cargar al hombro una maleta llena de cosas que se podrían reducir a la mitad. No, también significa desprenderse de los errores del pasado y quedarse únicamente con lo que nos hace crecer como personas. ¿Trabajos tóxicos? ¿Gente tóxica? ¡Fuera! ¡Lejos!

Al mismo tiempo, bienvenida la buena energía y quienes tengan algo positivo que aportar a tu vida.

5. Pierdes la noción del tiempo y del espacio

¿Ya es Semana Santa? ¿Es abril o junio? ¿Lunes? ¿Fin de semana? Todos los días vives en un mundo aparte, porque tanta irrealidad felicidad te hace perder las nociones tradicionales del tiempo. Viajando lento las horas son diferentes. ¿Pasan más rápido? En mi caso depende del día. A veces siento que llegué ayer a Asia. Otras, las semanas se disfrazan de meses por tanto vivido en tan poco tiempo.

Aparte de eso… ¿14 horas en bus? ¿17 en avión? Terminan reduciéndose a nada porque entiendes que no hay sueños irrealizables, y que si realmente hay voluntad, cualquier esfuerzo se verá insignificante respecto al premio obtenido.

Así me recibió #Tailandia… un atardecer muy bello desde el ferry hacia Koh Chang, la isla donde estoy ahora. Ah, el mar… cómo me hacía falta!!! Salí hacia las 9 am de #Battambang para llegar acá a las… hmmm… 8 pm? La ruta fue en bus de esta ciudad a Poipet, en la frontera con #Camboya, luego como dos horas de fila de migración y luego otro bus hacia Trat, ya en Tailandia, para al final tomar el ferry. Del ferry al taxi compartido hasta Lonely Beach, donde está el hostal. Por fin!!! La isla promete y ya tengo una nueva "familia en el camino", con la que iré por los alrededores mañana 😀 😀 🇬🇧 At last… #Thailand!!!! This is today's sunset, in the ferry going to Koh Chang island, in the border with #Cambodia. I started the bus trip at 9 am and finished at… 8pm? Long but worth it! #happy #sea #asia #southeastasia #viajar #viejaqueviaja #travel #instatravel #travelgram #travelingram #thai #sunset #solotraveler #instago #instalike #photodaily

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6. Puedes hacer voluntariados o trabajar

Es un hecho: mientras más flexible puedas ser en tiempo, se facilita más conseguir un voluntariado (intercambiar horas de trabajo por hospedaje y eventualmente, comida) o un trabajo temporal. Para quien lo ofrece, siempre es mejor tener a una persona por un mes o tres semanas que por tres días. Así que viajando lento puedes ahorrar o hacer algo de dinero para seguir viajando.

7. Ver belleza en las pequeñas cosas

Aunque no “hagas nada”, siempre ves algo nuevo que antes no habías observado. Aprender cada día, ver las mismas cosas de diferente manera cuando entiendes su significado es algo que no tiene precio. Por eso me encanta detenerme a observar en silencio los animales, las plantas, las personas… y tomar notas mentales… ¡demasiadas!

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