Cómo viajar en bus por Colombia… (¡y no congelarse en el intento!)

Recorrer largas distancias en bus debería ser igual en todos los países. Pero el frío del vehículo, que contrasta con la temperatura afuera de hasta 35º, y la “rumba” extendida, hacen de este proceso algo especial en Colombia.

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Un viaje de 12 horas pasó a ser de 16… y sin manta :S

Por eso, y para no pasar un mal rato viajando por tierra, dejo aquí algunos “tipcillos” que aunque parezcan de abuela o de vieja – o mejor, de una Vieja que viaja -, pueden hacer un poco más breves esas noches de espera.

 

  • Llevar suficiente abrigo

 

Suena ilógico que tal vez en una ruta Bucaramanga (28º) – Cartagena (32º) a alguien se le ocurra llevar una ruana –como el poncho mexicano pero más pequeño- o una cobija para frío polar. O medias gruesas, bufanda y hasta guantes. Pero en el país del Realismo Mágico, hasta lo más excéntrico hace parte de la vida cotidiana.

Así que sí, incluso para ir a los sitios más calientes hay que llevar chaqueta porque la temperatura del bus puede bajar hasta 10º. Y si vamos de noche, con la intención de cerrar los ojos aunque sea por unas pocas horas, lo mejor es ir preparados porque OJO, los conductores no subirán la temperatura, aunque se los pidas. Así que sin abrigo la noche pasará lenta, con el frío llegando hasta la médula.

Algunas compañías de buses proporcionan mantas, pero no todas. Igual y en mi caso, prefiero llevar un sleeping bag que me haga estorbo, a pasar una noche amargada en pleno polo norte.

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Algunos dan cobija y otros no. Averiguarlo antes siempre es un trabajo
  • Tapones para los oídos

 

A lo mejor exagero o hasta habrá gente que ame la rumba en plena ruta de bus nocturno pero generalmente, el ambiente es de pocos amigos cuando se vienen tantas horas de vallenato y reguetón ventiao’ y lo único que deseas es un poco de paz para dormir.

A lo mejor los conductores lo hacen por “seguridad” y para mantenerse despiertos toda la noche, aunque eso signifique tener a todos los pasajeros con los pelos de punta. Incluso si te levantas a pedirles que apaguen la música, no lo harán. Sólo le bajarán un poco el volumen mientras te vuelves a sentar.

Usualmente, los colombianos no les dicen nada por la vergüenza de ir a protestar –y quienes lo hacemos, quedamos con fama de “bravos”-. Una vez, por ejemplo, una amiga española los increpó por la música y tanto el chofer como el copiloto le respondieron que se acostumbrara porque según ellos, en Colombia nos gustaba la bulla, la fiesta y la pachanga. O sea, mentira no es, por supuesto, pero todo tiene su lugar y eso no excluye respetar a los demás que, encima, están pagando por la comodidad.

 

  • Comida y bebida “por si las moscas”

 

Algunos buses, aunque digan que tienen ruta directa, paran en todas partes, por lo que comer y tomar algo por el camino no representaría un problema. Sin embargo, y teniendo en cuenta la accidentalidad vial en el país, siempre hay que tener en cuenta que puede haber un accidente por el camino que tal vez retrase tu hora de llegada una, dos o hasta más horas. En el viaje de esta Semana Santa, vía Bogotá-Mocoa (Putumayo), el bus debía tardar 12 horas pero se echó 16 por un accidente. Menos mal siempre llevo mi “guardado” en la maleta porque si no, me habría dado una úlcera.

 

  • Bolsitas y “mareol”

 

En la geografía del país hay muchas rectas, sobre todo en la costa Atlántica y los Llanos orientales, pero las grandes ciudades en el centro, el Eje Cafetero, suroeste y noreste del país están en la zona andina. Conclusión: lo más probable es que el camino que vayas a recorrer sea “culebrero”, como dice la canción. Y cuando alguien empieza a pedir bolsitas, seguro se le unen otros más en el bus.

Por eso siempre llevo mi buena dosis de “Mareol” aunque no siempre es 100% seguro para evitar esos malos momentos.

Vomitar es también es característico de estos viajes largos.

 

  • Paciencia, mucha paciencia

 

Las distancias en Colombia son grandes. No sólo por la extensión del país sino porque, como las vías están llenas de curvas, ameritan ir lento. Y no todas están en buen estado. Así que, en general, viajar en bus puede ser muy demorado.

 

Conclusión, ir sin afanes y sobre todo, con la suficiente preparación física y psicológica para el bus, servirá para no sufrir en el intento. “Soldado advertido…

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