¡Adiós al ‘apartheid’ monetario en Cuba!

Después de que el diario estatal Granma publicara hoy la noticia de que empieza el proceso para unificar la moneda oficial de la isla, recuerdo lo que significa este odioso sistema que privilegia a los extranjeros mientras los cubanos viven hundidos en la miseria.

Visité La Habana cuando Raúl Castro ya había subido al poder y antes de que se convirtiera en destino (oficial) de guerrilleros y políticos para las enésimas negociaciones de paz del conflicto colombiano, durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Es decir, fui a finales de 2011.

Y allí me estrellé de primera mano con una gran ironía: la estrategia para “superar el bloqueo ‘gringo’” había generado un verdadero “apartheid” monetario, que restringía la buena vida a los turistas, mientras que los cubanos debían conformarse con los fríjoles y el arroz – entre otras cosas – de la cartilla de racionamiento de cada mes. El mito de que en Cuba no se consigue nada es mentira: se puede conseguir de todo, siempre y cuando se pague en CUCs (pesos convertibles), es decir, la moneda de los turistas.

Los CUCs y los CUPs (pesos cubanos) son dos caras del mismo sistema: los CUCs representan la Cuba de comer langosta en las playas blancas de aguas cristalinas, mientras que los CUPs son la muestra de una pobreza que no permite ni comprar pañales a los niños en cantidades que fuera de Cuba, parecerían normales. Los ciudadanos promedio ganan su salario en pesos cubanos, lo que significa que nunca o casi nunca podrán acceder a los productos de lujo que los turistas consumen por montones.

Los pro-Castro pueden tener razón al argumentar que al menos la educación es gratuita y que por medio de la cartilla de racionamiento, todas las personas reciben algo (aunque sea poco). De esta forma, no existe una pobreza tan absoluta como la que viven ciudadanos de los sectores más deprimidos de Latinoamérica, donde si no hay dinero, no hay manera de llenar el estómago. Desde este punto de vista, la pobreza en Cuba no es absoluta. Es verdad: es una pobreza relativa y repartida entre todos.

El punto aquí no es de decidir si el culpable es el bloqueo inhumano de Estados Unidos o el fallido sistema económico de la dictadura castrista. El punto es que en el país comunista, la distinción entre nativo y foráneo es descarada: lujo para los de fuera mientras que para los de dentro, solo los productos más básicos de la canasta familiar, en cantidades muy reducidas. La mejor muestra de ello es la doble moneda.

Como cara y cruz de un sistema que empezó a regir en 1994, esta dualidad implica que los trabajadores pagados por el gobierno (es decir, casi todos), reciban su salario en CUPs, y los turistas y quienes trabajen para este sector de la economía, manejen los CUCs. La tasa de cambio equivale a 25 CUPs por 1 CUC… Y si cada funcionario no gana más de 500 CUPs por mes, no hay necesidad de dejar volar la imaginación para entender cómo viven los cubanos en su propio país.

La economía del rebusque a flor de piel

Pero a pesar de todo, imaginación es lo que sobra en Cuba. Es la dinámica del “rebusque”, de idear mil maneras para encontrar otras formas de financiación que no sea la oficial. Por eso, personas que ya han terminado su carrera de medicina, prefieren trabajar de choferes de carro para los recién llegados (muchos de ellos, de forma ilegal porque utilizan su carro particular), pues sale mejor que trabajar como médico para el Estado.

Los cocotaxis, otra manera de ganarse la vida (y de cobrar en CUCs)
Los cocotaxis, otra manera de ganarse la vida (y de cobrar en CUCs)

¿De qué sirve tener educación gratuita para estudiar algo a lo que habrá que renunciar por falta de oportunidades? La escena se repite una tras otra con distintas carreras, excepto (claro) cuando se trata de aquellas relacionadas con el turismo.

Internet sí hay, pero vale alrededor de 6 euros la hora en los hoteles (y es lentísimo). Comida deliciosa hay, sólo se necesita dinero para pagarla. Y mientras tanto, florecen los bailarines de esquina, los cantantes, los contadores de cuentos… las estafas camufladas de sollozos lastimeros y de invitaciones a festivales de salsa inexistentes.

Volver en el tiempo

El fracaso de la moneda ayuda al rescate de prácticas de antaño. El intercambio vuelve a surgir. – ¿Cuántos recuerditos de estos me da por una bolsa de café colombiano, señora?Oye chica tu te puedes llevar las maracas y el tambor. Y si tienes más cosas, tu vienes a mi tienda que yo te las cambio-.

Sólo pasa en los pequeños negocios de artesanías y algunos restaurantes – llamados ‘paladares’-, que tienen el derecho de ser privados y por lo tanto, de cobrar lo que ellos quieran o de aceptar el ‘trueque’. Un pequeño paso que resultó de las primeras reformas de Raúl al subir al poder, según me cuentan los lugareños.

En las tiendas oficiales, los precios son establecidos por el Estado y no hay posibilidad de negociar
En las tiendas oficiales, los precios son establecidos por el Estado y no hay posibilidad de negociar

Las casas también se pueden empezar a comprar. Solo que el salario en CUPs nunca será suficiente para hacerlo y al final esas viviendas terminarán en manos de extranjeros o de cubanos en el exterior que tengan cómo hacerse a una casa propia.

Es el apartheid, solo que en Cuba no discrimina entre negros y blancos, sino entre nativos y turistas o cubanos que trabajan para ellos. Si se logra unificar, será como consecuencia de más reformas económicas, porque el gobierno no podrá aumentar los salarios, de CUPs a CUCs, de un día para otro.

Pero cuando haya terminado, los cubanos podrán dejar de sentirse extranjeros en su tierra, aunque en la isla el dicho no funcione. Allí, ser extranjero aún significa ser mejor persona.

Ver versión para Express News Londres

3 thoughts on “¡Adiós al ‘apartheid’ monetario en Cuba!

  1. Formidable paneo sobre la realidad cubana en los últimos años. Sin embargo, a pesar de la importancia del desajuste monetario, considero que no son los únicos valores que determinan la actual inequidad en la isla. La corrupción de gran parte de la policía castrista no es ajena a esta problemática.

    1. Totalmente de acuerdo. Es irónico ver cómo los únicos cubanos que van a comer a los restaurantes para los turistas (es decir, donde hay que pagar en CUCs), son los miembros del Partido Comunista (además de los cubanos que van solo de visita y de los que trabajan en turismo). Y cómo sabe la gente que son del PC? Bueno, normalmente visten de blanco, llevan a toda su familia a comer… Y eso lo logré conocer a partir de pequeños comentarios extraídos de conversaciones esquivas y de miradas furtivas… sometidas al miedo a los espías vestidos de civil que abundan en la isla.

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