¿Masaje en lodo en El Totumo? ¡No, gracias!

Lodo, masajes, desconocidos, una misma piscina. Al juntar todas estas palabras… ¡nada sano se pasa por la mente! Pero basta con esquivar a los vecinos de El Totumo, cerca a Cartagena de Indias, Colombia, y sumergirse en ese volcán, para pasar una jornada suuuuper divertida.

Terminé allí después de ver un par de fotos por Internet, y porque nuevamente visitaba La Heroica. Como ya la conozco por viajes de trabajo, y porque era el lugar para vacacionar cuando era niña, esta vez quería descubrir algo nuevo, diferente al centro y a la playa, brisa y mar (que, sin embargo, ya suman muchos puntos).

Entonces, me acordé de las famosas fotos, y vi que esto que parecía tan raro, quedaba también en la “cojta”. ¡¡Tan sólo a una hora u hora y media de Cartagena!! Si era un plan de untarse, embarrarse, y sobre todo, reírse, seguro valdría la pena.

(PARÉNTESIS: Para los no-colombianos que leen a esta humilde servidora, siempre pongo “cojta” para decir “costa” porque las personas de allí -de la extensa zona que da al Atlántico-, tienen un acento diferente al de quienes somos del interior. Los costeños suelen aspirar la “s”, por lo que suena como una “j” suave, entre muuuchos otros rasgos y palabras que casi necesitarían un diccionario aparte, jejeje)

El lodo

Pero vamos al grano, como dijo el dermatólogo. Después del recorrido (al final del post explico cómo llegar), por fin se veía el “monumento” natural. Una montaña marrón, con escaleras hechizas que daban a la cima, y varias casetas de comida (léase fritos, como puesto de la “cojta” que se respete).

La montaña y los mototaxis con cabina
La montaña y los mototaxis con cabina

Ahhh y por supuesto, un señor custodiando la escalera artesanal, que bien podía tener la misma estructura de aquella parte del corral que sirve para meter las vacas en fila. Como cuando las ponen en orden para vacunarlas o marcarlas con hierro… pues así.

Así es la subida "al matadero"
Así es la subida “al matadero”

Esa entrada al “matadero”, que incluye sumergirse en la piscina de barro, cuesta 10.000 pesos (3,41 USD al cambio de hoy), lo que no me pareció caro. Obviamente escuché a gente afuera diciendo que no iba a pagar por eso, pero hasta que no te metes, no sabes de lo que te pierdes… y además, la población aledaña y pobre vive de eso.

Entonces, a medida que subes, el panorama mejora y pasa de la montaña marrón y las desoladoras “caseticas” de lata o madera y paja, a una alfombra verde y una ciénaga espectacular. De nuevo, ese juego de colores que tanto me atrae de este país.

La ciénaga El Totumo... la que nos limpia del barro después
La ciénaga El Totumo… la que nos limpia del barro después

El paisaje prometía… y la curiosidad por llegar a la cima también… hasta que por fin vi lo que conocía únicamente por Internet. Y pasó lo que más temía al haber ido un domingo de puente: la multitud había tenido la misma idea que yo. Uhuuuuu 😓

Multitud hasta en la piscina de lodo
Multitud hasta en la piscina de lodo

Decidí esperar pacientemente la salida de lo que parecían esculturas de ébano, mientras admiraba la paleta de colores del horizonte. Valía la pena tomarse el tiempo.

Y ya cuando empezó a salir la mitad de la gente, me tiré “de one” (o sea “de una”, inmediatamente, en colombiano, jejeje) y fue muuuuy chistoso. Nunca tocas fondo pero igual no te hundes por la densidad. Intenté mil veces sumergirme y no. Papá volcán decía “no”, por lo que simplemente dejé de resistirme.

El mismo lodo te lleva a la superficie y puedes estirarte totalmente boca abajo, boca arriba, sacar las piernas, los pies, tomarse mil fotos divertidas… conclusión: la sonrisa acompañó el chapuzón en ese líquido espeso y oscuro.

Relaaaaax
Relaaaaax

Y luego, más gracioso aún cuando llegó una pareja de “gringos” (creo que eran canadienses en realidad), y uno de los pobladores que custodiaba la cima, se metió dizque a masajearlos.

Era muy divertido verles la cara y lo que decían en inglés. El señor sólo recitaba algunas palabras básicas: “estan op”, para decir “stand up”; “turn raun”, para “turn around”, “estadi”, para “steady”, entre otras.

El_Totumo_7
El “masajeador” de El Totumo

Y el tipo contento sobando tanto al hombre como a la mujer, jajaja. (“A mi que ni se me acerque”, pensé, pero al final terminó persiguiéndonos a mi, a mi amiga y a los hijos de ella que decidieron probar la experiencia, que porque si salíamos llenos de barro, “después se ponía muy resbaloso”).

Conclusión: no nos salvamos de la “escurrida”.

Mi cara de resignación, mirando al piso, lol
Mi cara de resignación, mientras me “escurre” el man, lol

¡¡Pero el plan “esquivada” no termina ahí!! Después de bajar por una escalera similar a la del principio, hay que sacarse el barro en la ciénaga El Totumo, al lado. Pero no se puede ir tranquilamente porque justo donde te podrías lavar con calma, están listas las “bañadoras” para agarrar a cualquier incauto y cobrarle la echada de agua con totumo, justamente.

Las "bañadoras" de El Totumo
Las “bañadoras” de El Totumo

Por la supuesta bañada (ellas echan el agua a los turistas y les sacuden la cabeza, lol), cobran 5.000 pesos colombianos (1,7 USD). En serio es fastidioso como te persiguen.

O sea llega alguien embarrado y como no ven el color de piel, seguro piensan que todos somos “gringos-que-dejan-dólares-en-el-agua”. Mentiras… pero no aceptan un “no” como respuesta: son muuuuy insistentes y no dejan hablar cuando ya te están echando el agua encima.

¡Paciencia, y respirar profundo! Pero todo hace parte de la experiencia, que en conjunto, resulta bastante entretenida. Check!!!

¿Cómo llegar?

Desde Cartagena tomé un bus por la vía hacia Barranquilla, y me bajé en las casetas después del cartel de Galerazamba. Allí, una amiga que venía de Barranquilla me recogió en carro particular.

Sin embargo, se puede tomar mototaxi en esas mismas casetas hasta la entrada del volcán.

Yendo en transporte público te echas más o menos 50.000 pesos (17 USD) en transporte ida y vuelta (por barato y siempre regateando). Por supuesto, echando dedo, o con carro particular desde el principio, se reducen los gastos.

Ya luego está el valor de la entrada, y si aceptas a las famosas “bañadoras”, también. El almuerzo depende de cada cual, se puede comprar o llevar.

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