La Ciudad Perdida de Colombia, donde la ropa nunca (pero nunca) se seca

Lo que más atrae del trek a la Ciudad Perdida de Colombia no es tanto llegar al lugar sagrado de los indígenas  Tayrona, que habitan en toda la Sierra Nevada de Santa Marta, sino el trayecto en sí, lleno de aventuras en la selva, sin señal de celular, sin carro, sin Internet ni las comodidades típicas de la ciudad.

En esa ruta, aunque haga sol, aunque la temperatura supere los 30 grados, o sobren los pantalones y camisetas en la maleta, nunca pero NUNCA habrá ropa seca disponible. No hay calor que valga, ni cinco minutos cerca de la fogata que sean suficientes para quitar la humedad a las camisetas o a los zapatos empapados. Esa sensación invade hasta por debajo de las uñas. Tanto, que al final ya ni cuelgas la ropa por las noches, después de haber atravesado quebradas a pie, haber caído de lleno en el agua o haberte adentrado en las cascadas sin pensar en el después. Para qué, si al día siguiente, todo seguirá igual de mojado.

Siempre quedan las mulas para quienes no aguantaron tanto calibre
Siempre quedan las mulas para quienes no aguanten tanto calibre

Son cinco días subiendo y bajando lomas y aprendiendo de los Tayrona mientras espantas los miles de mosquitos que “babean” por tu sangre (volví a Bogotá sin chikunguña, ueehhhh!!!). Una semana que basta para acostumbrarse a la piel “pegachenta” y al olor a chivo por estar sudando a cada minuto.

Es estar en medio de la nada. O mejor: de la nada citadina, porque en la selva hay de todo, sólo que no se valora en términos de cemento.

Solidaridad de grupo

Animarse a este trek, y además en la segunda temporada de lluvias en Colombia (de octubre a diciembre), trae retos no minúsculos: atravesar tormentas eléctricas -por lo que llevar impermeable se vuelve imprescindible-, esquivar escorpiones que se colaron en el mosquitero del campamento, recuperarse de las caídas en el río o en el barro del camino, o reponerse de una indigestión por haber tragado como cerdo antes de una subida nivel extremo…

Noche de cartas con los súper compañeros de tour
Noche de cartas con los súper compañeros de tour

En el tour a la Ciudad Perdida viene el “combo” completo. Y a medida que aparecen y van quedando atrás esos obstáculos, se gesta una solidaridad implícita pero muy fuerte con los desconocidos que conforman tu grupo de expedición: ante las dudas de si tu cuerpo resistirá, siempre habrá alguien, aparte del guía, que esté pendiente de si te quedaste atrás y que te recordará que sí es posible avanzar… Y sigues caminando.

Desconocidos que se preocupan por tu cara pálida por no comer, que miran si fuiste capaz de levantarte al día siguiente porque permaneces inmóvil en ese colchón húmedo, que espantaría a cualquiera en situaciones normales…

Caminantes que también serán tus compañeros de cartas cuando el sol se esconda, mientras esperas que el sueño llegue en medio de la oscuridad y el sonido de los grillos.

Trono
Sentada en el “Iron Throne” de los Tayrona, ya en Ciudad Perdida. Obviamente, éste no es de hierro sino de roca

El viaje a Ciudad Perdida se resume con un dicho muy colombiano: se sufre pero se goza. Porque al final, cualquier momento dará para una foto, si es que la cámara se recupera de su malestar. Ella no sufre de indigestión sino del exceso de humedad que la pone perezosa.

Un cúmulo de pequeños detalles que te llevan a filosofar sobre cuáles son las verdaderas prioridades en la vida, frente esa selva primaria, con la neblina colándose entre los árboles como si una capa de algodón cubriera el verde de las hojas. Algo que definitivamente hará falta, de vuelta a las comodidades de la ciudad.

¿Cómo llegar?

La ciudad de Santa Marta, en el Caribe colombiano, es la primera parada. De ahí, alguno de los operadores turísticos autorizados a la Ciudad Perdida, serán los responsables de iniciar esta aventura (Turcol, Expotur, Magic Tour, Guías y Baquianos y Wiwa Tour).

La caminata se puede hacer en cuatro, cinco o seis días, dependiendo del estado físico (la de cuatro, exigencia extrema. La de seis, demasiado relax). El precio en 2015 llega a unos 700.000 pesos (unos 300 dólares), sin importar el número de días, e incluye la alimentación durante ese tiempo, el alojamiento y el guía del grupo.

4 thoughts on “La Ciudad Perdida de Colombia, donde la ropa nunca (pero nunca) se seca

  1. Hola hola!!!

    Me ha gustado mucho tu blog, y el artículo como tal porque próximamente queremos llevar nuestro proyecto a ese hermoso lugar. Te compartimos también nuestro blog, http://sueñayviaja.com, queremos plasmar nuestras vivencias a través de los deportes y viajes de aventura y así influir en la perspectiva de la vida cotidiana de la gente. Esperamos que te guste y quien quita, algún día podemos escribir alguna aventura juntos!!!
    Un abrazo viajera!!!

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