¿Cómo llegar y qué hacer en el DESIERTO DE LA TATACOA, Colombia?

El Desierto de la Tatacoa, Colombia

Ni es Marte ni es escenario de una «peli» de Western del mismísimo Clint Eastwood, pero no tiene nada que envidiarles. ¿Cómo llegar y qué hacer en el Desierto de la Tatacoa, un impresionante paisaje a pocas horas de Bogotá? ¡Lee hasta el final!

Primeras impresiones en el Desierto de la Tatacoa

Cada día me convenzo más de que Colombia es, definitivamente, una caja de sorpresas. Esta vez, lejos de las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta, las playas de la Costa Caribe, o la selva amazónica, llegué a un destino no tan conocido pero igual de impactante: el Desierto de la Tatacoa.

¿Dónde queda y por qué se llama Desierto de la Tatacoa?

Ubicado en el municipio de Villavieja, departamento del Huila, y lejos de las luces, el estrés y del ruido de la ciudad más cercana, Neiva, está este maravilloso desierto que no es desierto. Lo digo porque inicialmente era un bosque seco tropical, que con los años, dio paso a la aridez de ahora.

Su nombre quiere decir serpiente, aunque no te asustes: no vi ninguna en mi fugaz paso por la zona.

El Impresionante Desierto de la Tatacoa
Primer paisaje que ves al llegar. No podría describir una mejor bienvenida al Desierto de la Tatacoa.

¿Cómo es el Desierto de la Tatacoa?

Es, básicamente, una combinación de tonalidades que van del rojo al gris, en distintas áreas de la zona. La parte roja, el área que se conoce como Cuzco en el Desierto de la Tatacoa, será la que te dé la bienvenida. Más adentro, verás la parte gris o sector de Hoyos, totalmente diferente al paisaje rojizo de la foto anterior.

El sector de Cuzco en el Desierto de la Tatacoa

Te hará volar la imaginación. En cualquier momento, esperarás una bola de paja, o los duelos pistoleros de las películas norteamericanas del Oeste. Mirarás alrededor si hay puertas de vaivén o el propio silbido de tuuuuriruriruuuuuu de «El Bueno, el Malo y el Feo».

¡No es exagerado! Apenas vi aquel cañón agrietado de arena terracota casi en la entrada, y los cactus de las especies más variadas, saqué la cámara inmediatamente. No tenía hospedaje ni sabía muy bien lo que iba a hacer, y encima, estaba súper trasnochada, pero ese lugar increíble me hizo olvidar de todo lo demás.

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* ENGLISH BELOW Esta semana le dediqué especial atención a un grupo de #viajeras en inglés, donde alguien pedía recomendaciones para ir sola a #Colombia. . Me leí todos y cada uno de los más de cien comentarios y reconozco que casi se me salen las lágrimas por haber leído tan bellas palabras de todas las que se arriesgaron a ver con sus propios ojos lo mejor de mi país. . ¿Lo que más destacan? Que siempre se sintieron como en casa, por la amabilidad de los colombianos, y que volverían, sin lugar a dudas. . Me dieron unas ganas de atravesar el computador y darles un abrazo gigante!!! 😍😍😍😍 . Me encanta la gente que se atreve y que se arriesga a vivir!!! Y sí, la foto es en Colombia: el desierto de la Tatacoa (serpiente) . 🇬🇧 This week I put special attention to a Facebook group of female solo travelers, where one of them asked for recommendations to go to Colombia. I felt so overwhelmed reading all those comments that I couldn't stop commenting too to say: thank you!!! . Thank you for daring to discover all the beautiful things that don't appear on the news. I wanted to go through the screen and give each one of them a huge hug because of those beautiful words!!!

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En Cuzco, en el Desierto de la Tatacoa, es donde encontrarás hospedajes, si es que vas sin reserva previa, como hice cuando fui con mi grupo de amigos para acampar (monté mi carpa en un lugar llamado «Noches de Saturno«. En la parte de «¿Cuánto cuesta?», más abajo, te explico precios).

Sin embargo, y teniendo en cuenta que el destino se está popularizando en Colombia, te recomiendo reservar, sobre todo si viajas en uno de tantos puentes festivos que tiene el país, que es cuando los colombianos se vuelcan a las carreteras.

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El sector de Hoyos en el Desierto de la Tatacoa

La zona de Hoyos, en el Desierto de La Tatacoa, Colombia
El paisaje cambia radicalmente en el sector de Hoyos, frente al rojo extremo de Cuzco

Luego del paisaje tipo Marte, y una vez te adentras al Desierto de la Tatacoa, verás cómo el gris se impone entre las dunas. Allí, según los lugareños, se pueden ver en formas de animales suspendidas en las montañas de arena, aunque yo sólo imaginé una tortuga (será falta de creatividad??!).

Durante una caminata posterior, y gracias a nuestros guías (unos motoristas que contratamos apenas entramos al Desierto de la Tatacoa, como explico más abajo), conocimos también el fruto del cactus «cabecinegro», que sabe como a pitahaya y que puede salvar vidas en caso de que te pierdas.

Como hacía tanto calor, mi cámara se resistía a funcionar. Así que había que mimarla un rato mientras se relajaba, e insistir con cariño…  Conclusión: les quedo debiendo la foto del cactus «cabecinegro».

Al finalizar el recorrido con ellos, nos esperaba la tan nombrada piscina de Los Hoyos (que los motoristas nos presentaron como la panacea), con agua sacada de pozos subterráneos. No me gustó, me pareció un sacrilegio hacer ese lugar en medio del paisaje. Ninguno de nosotros se animó y mientras los motoristas se relajaban, nosotros saboreábamos unas cervezas heladas. Sabían a gloria.

Motos en el Desierto de la Tatacoa
Contratamos un tour por el desierto que nos incluyó el transporte, y la explicación de nuestros conductores

¿Cómo llegar al Desierto de la Tatacoa?

Desde Bogotá, se debe tomar un bus a la ciudad de Neiva, capital del departamento del Huila (son 5-6 horas) y después, desde el Terminal de Buses de Neiva, otro más hacia el municipio de Villavieja, a unos 40 minutos de esa calurosa ciudad.

La ruta de Villavieja te puede dejar directamente en el desierto (pregúntale al conductor), o si lo prefieres, puedes visitar primero el pueblito -donde hay un museo paleontológico- y luego sí agarrar otro carro o mototaxi (más barato) hacia la Tatacoa.

Mi experiencia

Llegué totalmente trasnochada al Desierto de la Tatacoa. ¿Por qué? Pues resulta que viajamos Bogotá – Neiva en un bus nocturno que decía tardar seis horas pero que lo hizo en cuatro y media… así que llegamos a las 4 de la madrugada al terminal, medio zombies, intentando averiguar cómo llegar al desierto.

La decisión de ir había surgido de la nada. Yo había convencido a mis amigos de sumarnos a un tour organizado que salía de Bogotá -para no preocuparnos buscando rutas y alojamiento-, que al final nos dejó tirados (¡a Dios gracias!). Así que fuimos a nuestra bola.

Entonces, desde el terminal de Neiva llegamos a Villavieja y, de un momento a otro, estábamos maravillados, sin comprender a conciencia cómo aparecimos allí. Muriéndonos de sueño, y sin nociones de tiempo ni de espacio. Sólo bajar-carro, pisar-suelo, montar-carpa, descargar. Jao!!!!

Como estábamos tan somnolientos, averiguamos a ver dónde nos podíamos quedar. Con una amiga armamos nuestra carpa, y otros dos amigos rentaron hamacas en aquel lugar. Sin embargo, y aunque moríamos por una siesta, el calor nos impedía hacerlo.

Acampar en el Desierto de la Tatacoa
El refugio de las chicas 😀

Comimos, nos armamos de energía, mucha agua y… ¡a conocer!

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¿Qué hacer en el Desierto de la Tatacoa?

Conocer los sectores de Cuzco y Hoyos

Nos fuimos a caminar la zona roja de Cuzco, que quedaba muy cerca del hospedaje. Sin embargo, después de eso y la sesión de fotos, negociamos el tour en moto que les dije anteriormente. Los motoristas nos adentraron aún más, lejos de aquellos hipnotizantes pliegues bermellón . Fuimos tramposos, lo sé, pero los guías tenían razón… la distancia era demasiada para ese sol tan violento.

Si lo prefieres, por el sector también alquilan bicicletas. Pregunta en el hospedaje donde te estés quedando.

Después del tour, regresamos, nos refrescamos, y dejamos de recrear a forajidos y carruajes, y a John Wayne y Henry Fonda entre cactus y chivos, esperamos a que oscureciera. Hora de cambiar el chip hacia la cuota estrellada del paseo.

Admirar constelaciones y estrellas

Cuando el sol se esconde, y al lado de una pequeña construcción que termina en cúpula (el observatorio astronómico), a una distancia caminable de los hospedajes, se concentran los foráneos para escuchar al astrónomo. Es el más respetado de la «manada».

Telescopios gigantes se apoderan entonces del césped para permitir casi que tocar los cráteres de la luna. El Cinturón de Orión, Sirio, Júpiter y sus lunas, las Pléyades, las Osas… casi todas las constelaciones aparecen imponentes, al mirarlas desde la línea del Ecuador. ¡Sin palabras!

Y dicen que en Bogotá se está 2.600 metros más cerca de las estrellas… pero fue en ese desierto, que mucho antes fue mar, donde me sentí en pleno espacio sideral. 

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¿Cuánto cuesta ir al Desierto de la Tatacoa?

El pasaje del bus Bogotá-Neiva oscila entre los 50.000 y 70.000 pesos (entre 15 y 25 dólares). El de Neiva – Villavieja está en 15.000 pesos (unos 5 USD). Ya en el desierto, acampar nos costó 7.000 pesos por persona (2,26 USD de la época, en el hostal Noches de Saturno) y si decides tomar el tour en moto que incluye la parte roja y la parte gris de la Tatacoa, te cobran más o menos 32.000 pesos por persona (incluyendo el almuerzo), lo que da unos 12 USD.

Por las tres horas de magia en la clase de astronomía piden 10.000 pesos (3 dólares en la época) y luego está la comida de los días que decidas quedarte, que ya queda a elección de cada cual. En ese hostal, y dependiendo de la comida del día, los platos oscilaban entre 6.000 y 10.000 pesos (2-3 USD).

Conclusión: Me gasté unos 340.000 pesos (110 dólares) -redondeando por lo alto- por dos días, una noche, desde Bogotá. ¡Pagable!

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5 comentarios en “¿Cómo llegar y qué hacer en el DESIERTO DE LA TATACOA, Colombia?

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